Matcha Latte

Hacía tiempo que quería dedicar una entrada al té matcha. Seguramente os suene ese nombre porque está bastante de moda en las redes sociales y muchos foodies hablan de ello o suben fotos tomándose una apetecible taza de matcha latte. Hoy en día se utiliza en todo tipo de elaboraciones culinarias, sobretodo en repostería. Pero, ¿qué es el té matcha? Matcha significa en japonés té molido o en polvo. Esta variedad de té verde en polvo fue importado a Japón desde China en el siglo XIII, junto con el budismo Zen, por el monje Myoan Eisai. Éste observó que el consumo de esta bebida le ayudaba en sus sesiones de meditación, mejorando la concentración. Poco a poco su consumo se fue popularizando desde los monasterios pasando por los samuráis y hasta las clases altas de la sociedad, extendiéndose por todo Japón hasta convertirse en un té tradicional de la cultura japonesa. Tanto que siguiendo los rituales budistas se comenzó a desarrollar una ceremonia para preparar y servir este té, que hoy en día requiere años de práctica y aprendizaje.


La manera en la que se cultiva el té matcha es muy importante para que adquiera ese color verde intenso. Este té verde proviene de las hojas de la planta Camelia Sinensis que son cultivadas a la sombra para aumentar sus niveles de clorofila y aminoácidos, otorgándole un sabor más dulce e intenso que el resto de tés verdes. Después, se seleccionan las hojas más jóvenes para secarlas al vapor, desechando los tallos e impurezas. Lo que se obtiene tras este proceso se llama tencha, que se muele con ruedas de granito hasta convertirse en un polvo fino y sedoso. Un matcha de calidad debe ser verde brillante, de tacto sedoso y aroma dulce y fresco. Hoy en día la mayoría de la producción de matcha de calidad proviene de Japón, concretamente de Uji (Kyoto) y Nishio (Aichi).

Parecerá una tontería, pero estoy segura de que muchas personas que han probado el té matcha y no les ha gustado es porque han probado un té de mala calidad, amargo y con sabor casi desagradable. La primera vez que probé un té matcha fue en Yoka Loka, que está en el mercado de Antón Martín, en Madrid. Me sorprendió porque yo esperaba que fuese amargo y bastante fuerte, pero fue todo lo contrario y me encantó. Así que un día compré té matcha de grado culinario en una tienda de tés a granel para probar y hacer alguna receta. Como no conocía cómo debía ser uno de buena calidad ni que color debía tener, y encima como es bastante caro pues compré el primero que vi. Así me pasó que el matcha era de un color marrón verdoso y un tanto amargo. Fui probando con otras marcas que encontré por Amazon, que tenían algo más de calidad, pero no fue hasta finales de octubre del 2016 que fui a Japón que comprobé como debía de ser un matcha de calidad. 

En mi viaje a Japón fui a una demostración de la ceremonia del té (chanoyu) en Kyoto en la que explicaban todo en inglés, la verdad es que fue muy completa ya que preparabas y degustabas el té. Además, nos dieron a probar unos dulces japoneses o wagashi que suelen acompañar al té. Nos dijeron que había dos tipos de matcha: usucha y koicha. El que probamos fue el usucha, que es más ligero y el más utilizado, era muy bueno y no te deja regusto amargo. Hasta a mi novio le supo bien, y eso que no le gusta nada el matcha. El salón de té se llama Ju-An, os dejo el enlace aquí por si tenéis pensado viajar a Japón. La foto que tenéis debajo es del matcha que preparamos allí.

Por supuesto, también pasé por Uji, al sur de Kyoto, dónde se encuentran las granjas de cultivo de té. Allí podéis encontrar un montón de tiendas orientadas a los turistas en las que venden todo tipo de tés de diferentes calidades y precios, especialmente variedades de verde y matcha. Es curioso ver como los propios turistas japoneses son los que más regalitos compran en estas tiendas. En una de ellas compré un botecito de matcha, y un sobre para hacer batidos fríos de matcha ya edulcorado. La verdad es que aluciné con el color y el olor que tenía ese matcha. La lata con flores también la compré allí.

Así que si os gusta el matcha como a mi no vais a parar de probar cosas en Japón como el mochi, dulces rellenos de crema de matcha, bebidas y batidos, y una de las cosas más típicas que vi fueron los helados de máquina como este que tenéis en la foto de abajo, súper fresquitos y baratos. En cualquier pueblecito o ciudad vais a encontrar casas de té donde podéis probar dulces típicos también.

Hay una gran variedad de utensilios que se usan para preparar el té matcha, pero yo os voy a indicar lo básico que es lo que uso en casa, entre paréntesis os pongo el nombre en japonés. Necesitáis un bol (chawan), una cuchara de bambú (chasen) y un batidor (chashoku). Actualmente, podéis comprar packs de iniciación que os incluyen estos utensilios, pero si no queréis gastar dinero podéis prescindir de ello y usar lo que tengáis a mano en casa, aunque no obtengáis el mismo resultado. Por ejemplo, una taza ancha como la que he usado yo y una cucharilla, y si tenéis un espumador de leche de los que van a pilas estupendo también para hacer cremita estilo capuccino. En la siguiente foto podéis ver los utensilios de los que os hablo. La cucharilla de bambú y el batidor los compré en Japón. La lata decorada con flores es para guardar el té matcha, ya que es la mejor forma de conservarlo para que no le afecte la luz, humedad ni olores fuertes. Yo lo conservo en la nevera una vez abierto, aunque tenéis que fijaros en la caducidad que pone en el envase.



El té matcha se ha hecho muy popular debido a sus propiedades beneficiosas para el organismo. Debido a su forma de cultivo, recolección y procesado las hojas conservan muchos más antioxidantes que un té verde normal, además al ser molido tomamos la hoja entera por lo que multiplica su efecto contra el envejecimiento y mejorando el sistema inmunológico. También nos ayuda a depurar el organismo, activa el metabolismo y reduce los niveles de colesterol.

Una de las razones por las que los monjes budistas tomaban esta bebida es porque les ayudaba a concentrarse, creando una especie de estado de alerta y de relajación. Hoy en día se sabe que la razón es porque contiene un aminoácido llamado L-teanina que tiene propiedades estimulantes, al mismo tiempo que relaja y disminuye la ansiedad. Este aminoácido favorece que la cafeína presente en el té matcha se vaya liberando lentamente y nos mantenga en estado de vigilia hasta 6 horas después. Por eso hay mucha gente que se ha pasado del café al té matcha, ya que el café te estimula durante un par de horas pero luego te da el bajón, a mi personalmente me produce ansiedad e incluso me tiemblan las manos. Así que algunas mañanas me preparo un té matcha con leche o latte para desayunar, la verdad es que no se tarda nada.

Por lo general, en las tiendas especializadas en té vais a encontrar diferentes té matcha según su calidad y lugar de origen, que se traducen en un precio más barato o más caro. Yo creo que merece la pena gastarse un poco más y comprar uno de calidad decente. Si queréis probar algo fácil tenéis preparados para batidos, etc., e incluso de grado culinario para usar en recetas. De ahí van subiendo de calidad hasta tés de grado ceremonial y ecológicos, que suelen venir en latas de 30 gr. En lo que tenéis que fijaros es en que sea de un verde intenso y brillante, como podéis ver en mis fotos, y tenga un olor a vegetal con un ligero dulzor. El que he comprado últimamente es este en Amazon que está de oferta, tenéis el enlace aquí. Si tenéis algún sitio de confianza en el que compráis el té podéis preguntar para que os aconsejen, e incluso si conocéis a alguien que vaya a viajar a Japón podéis pedirle que os traiga matcha.

En la receta que tenéis a continuación os voy a explicar como hacer un matcha latte fácil en casa, si no le añadís leche al final podéis tomarlo tal cual también, siempre que se trate de un té matcha de calidad. En mi caso no le añado ningún edulcorante porque me gusta tal cual.

Matcha Latte - Imprimir


Para 1 taza:

- 80 ml agua
- 1/2 cdita de postre de té matcha o 1 medida de chucharita de bambú
- 120 ml de leche o bebida vegetal caliente

Preparación: 


1) Calentamos 80 ml de agua hasta alcanzar una temperatura entre 65ºC - 80ºC. Si no tenéis termómetro lo podéis hacer a ojo, teniendo cuidado en que el agua no esté hirviendo. Echamos 1/2 cdita de postre de té matcha o 1 medida con la cucharita de bambú en la taza o bol y mezclamos con el agua.







2)  Si tenemos un batidor de bambú batimos bien haciendo movimientos en W hasta que quede bien espumoso y se haya disuelto todo el polvo en el agua caliente. Si no, podemos disolverlo con una cuchara, aunque no quedará igual.



3) Por otro lado, calentamos la leche y si tenemos un espumador de leche la batimos hasta obtener cremita para rematar nuestro matcha latte. En mi caso uso una jarra como esta para espumar la leche. Vertemos la leche sobre el té matcha y listo.

¡Ya tenéis vuestro matcha latte listo! Como habréis podido comprobar no es tan difícil de preparar y tampoco hace falta tener artilugios extraños. Espero que os animéis a probarlo, podéis variar las cantidades hasta que deis con una fórmula a vuestro gusto.

Si queréis ver alguna receta más en la que uso té matcha tenéis aquí trufas de té verde matcha y matcha cheesecake.

¡Besitos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario